Una Pagina
Muy Recomendable!!!!!!
http://buenosaires.ihollaback.org/
Hollaback es una bitacora digital documentando el acoso callejero en Buenos Aires. Cuenta con más de 150 historias de personas que fueron acosadas en el país. Son historias de mujeres reales, en momentos de transitar su ciudad y encontrarse en una situación de violencia. Cuenta con un mapa digital, blogs editoriales y recursos para visibilizar el problema. Hollaback Buenos Aires es co-ordinado por Inti Tidball quien es fundadora y activista en ¡Atrévete! Hollaback Buenos Aires desde Octubre 2010. Inti trabaja en el ambito del Arte y los Derechos Humanos en La Plata, y a su vez forma parte de campañas activistas feministas como la Colectiva de Auto-Defensa y el grupo de blackfeminists. org - See more at:
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miércoles, 30 de abril de 2014
Piropo no, acoso
Por Flor Monfort
El acoso callejero es una forma de violencia, una de sus formas más naturalizadas, disfrazada con el encanto de los halagos. A tal punto que el jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires se permite decir que a las mujeres nos gusta que nos digan qué lindo culo tenés. El mismo día en que se lo dijo Mauricio Macri a una radio de Ushuaia (y como quien dice algo relajado, mientras se llena el bigote de la espuma del café de Starbucks) se hizo una selfie y las redes sociales explotaron el debate que una vez más se resignifica: por qué cuesta entender que los piropos son una forma de abuso, de ese que manda que una mujer escotada es una provocación digna de ser ajusticiada, mientras un tipo en cueros es, simplemente, un tipo en cueros.
Bien lo sabe Inti María Tidball-Binz, quien hace cuatro años coordina Atrevete Hollaback Buenos Aires, un espacio de visibilización del acoso callejero, con decenas de testimonios que dan cuenta de ese sentimiento difícil de poner en pocas palabras. Porque el “valor” que suma una mujer por estar “buena” no la excluye de los números de violencia, ni una mujer por estar buena se siente naturalmente bien (y una que no entra en los mismos parámetros se siente naturalmente desubicada, aunque la calle intente gritarle lo contrario) y porque sentirse bien por un piropo no tiene nada de malo pero es difícil encontrar a alguien que alce los brazos al cielo para decir gracias cuando le dicen “te voy a llenar la cara de leche” o “te voy a romper el culo a pijazos” por nombrar dos célebres dixit de las calles de la ciudad que Macri gobierna. ...
si queres leer la nota completa en este link la encontras...
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/las12/13-8819-2014-04-30.html
miércoles, 23 de abril de 2014
Dale...Agendalo y Escuchanos!!!!
Como todos los miercoles estuvimos y seguiremos estando cada 15 dias con la columna de Diversidad en el programa"colectivo nacional" de la radio publica 95.5 fm a las 10:15 hs aprox.
escuchanos on line
www.nacionalbariloche.com.ar
//www.radionacional.com.ar
www.radionacional.com.ar/reproductor/reproductor.php?puerto=30
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lunes, 21 de abril de 2014
miércoles, 16 de abril de 2014
Menstruadora
México
Lesbianismo converso
Por Valeria Tellechea
Que sexo no es lo mismo que género. Que uno es lo natural y lo otro lo cultural. Que no cierra la definición. Que si quiero hoy soy esto y mañana lo otro. Con nombre poderoso, certero y real, Menstruadora nos acerca al lesbianismo converso, a su mundo, donde el ser poco tiene que ver con las delimitaciones del término y donde los cuestionamientos pasan por el propio cuerpo.
¿Qué significa para vos el lesbianismo converso?
Para mí el lesbianismo converso o lesbiandad conversa es un cuestionamiento desde el feminismo a la heterosexualidad obligatoria y por tanto, a la naturalización de las diferentes categorías de opresión. Nos nombramos lesbianas conversas aquellas que fuimos educadas como heterosexuales y que en algún punto de nuestra vida decidimos no seguir con nuestro rol en la sociedad patriarcal, es decir, nos convertimos en lesbianas, somos lesbianas conversas.
Las lesbianas conversas entendemos que el sistema capitalista dicotómico nos violenta en gran medida a las mujeres a través de los mandatos de género que se pueden resumir en servir a los hombres y a lo masculino. No creemos que deba ser así y resistimos. Para nosotras la lesbiandad es una fuga al sistema heteropatriarcal, una oportunidad de ser felices.
Entendemos la lesbiandad como una posición política, no como un conjunto de prácticas sexuales, eróticas o genitales entre mujeres, para nosotras ser lesbiana tiene que ver con resistir a través de nuestra autonomía, felicidad y placer, a través del amor entre nosotras, de la organización entre nosotras, de la felicidad entre nosotras.
Mi acercamiento con la lesbiandad conversa fue a través de Selene Flores, feminista radical que acuñó el término y que tuve oportunidad de conocer en la Ciudad de México. Yo me asumía heterosexual y a veces bisexual, con Selene entendí que la lesbiandad desde el lesbofeminismo poco tiene que ver con las prácticas sexuales, sino con cuestionar la misoginia base de este sistema, por eso diría Selene y diría bien: “Yo soy lesbiana independientemente de con quién me acuesto”.
¿Cómo es tu experiencia en relación a este modo de vida?
Mi experiencia como lesbiana conversa ha sido muy placentera, me ha permitido deconstruir mis deseos, mis afectos, mis ideas sobre el sistema económico y político, me ha permitido transformar en poco tiempo mi entorno.
Yo solía tener basta experiencia en el trabajo con colectivos conformados en su mayoría por hombres de izquierda, nunca sentí que desde ahí se podía hacer un cambio, en las asambleas y debates largos sobre una superestructura donde ellos no lograban ver su parcela de privilegios como varones y donde al volver a casa todo seguía igual. En cambio, a los pocos meses de la lesbiandad conversa mi vida entera se transformó, podría decir que actualmente no conservo en mi vida cotidiana nada ni a nadie que me violente de ninguna forma micro o nano. Claro, vivo en un sistema capitalista, así que hay muchas limitantes, pero lo que queda por mi voluntad, decido vivir feliz.
En tu blog, hay un recorrido de tu vida y tu cambio de perspectiva ante ella. ¿Cuándo sentiste que algo debía cambiar?
Creo que es cuando me doy cuenta que acepto bases mínimas de misoginia en mis parejas, amistades, personas que me rodean, en lugar de dialogar con personas que me respetan de igual forma. Existe una normalización del machismo que persiste aún en círculos que se denominan progresistas, es más sofisticado, llegan a justificar su violencia a través de autores y citas. Las lesboterroristas les llamamos patriarcado mutante, no son ya los machos que golpean, pero son los machos que sobajan, que norman, que quieren convencerte de que son ellos quienes ostentan la verdad.
Me pude dar cuenta que no eran esas bases mínimas donde quería estar, que no quería sentirme incómoda por siempre, que no quería sonreír infeliz ante sus chistes misóginos. Me empecé a acercar a Monique Wittig, luego me reencontré con mis amigas del Grupo Lésbico Universitario: Selene Flores, la teórica de las lesbianas conversas; y Nadia Rosso, un gran referente del lesbofeminismo en mi generación. Ellas ya tenían una construcción lesbofeminista, pero radical de clóset, cuando empezamos a vernos de forma periódica todo explotó, nos dimos cuenta que no teníamos que censurarnos más, que no llegaría ninguna feminista de las buenas formas a callarnos, que éramos más de dos pensando igual. Me encantó lo que iba surgiendo, me enamoré de ellas, no me animaba a decirme lesbiana ni ellas pensaban que yo atravesaba ese proceso, es decir, no buscaban y tampoco esperaban mi conversión, pero yo sí, así que lo hice posible.
Dentro de este contexto (ya que haces bastante referencia al heteropatriarcado), ¿qué significa para vos ser mujer?
Para mí ser mujer significa la posibilidad de resistir, transformar y destruir lo que nos oprime. Hay diferentes formas de ser mujer, pero no busco anidarme en esa categoría, habría que destruir este sistema dicotómico en donde nosotras a nivel sistémico somos las oprimidas. Por eso me asumo mujer como estrategia política, para solidarizarme, colaborar u organizarme con otras mujeres para dejar de ser las muertas, las pobres, las asesinadas, para dejar de ser mujeres.
¿Cómo es tu relación con el/los feminismos? ¿Cómo es el caso en tu país?
En mi país hay muchas colectivas y organizaciones feministas, hay mucho movimiento y parece que cada día Facebook me permite ver que somos más y más. Casi todas son feministas heterosexuales, no tienen una crítica a la heterosexualidad y creen que las lesbianas somos la diversidad o algo así. Están muy lejos de querer cuestionarse que no hay naturaleza en la naturaleza humana, que hemos sido normadas, que las lesbianas feministas, en mi caso, las lesboterroristas, estamos hablando de todo, menos de preferencias sexuales, que para nosotras la lesbiandad es un lugar de lucha. Por esta razón mi relación con las otras colectivas es amable e incluso colaboramos en proyectos conjuntos, pero definitivamente no siento un eco lesbofeminista. Y la verdad es que tampoco las quiero convencer, si ellas no ven cómo funciona el heteropatriarcado, está bien, no es nada nuevo, así funciona el mundo, pero que no me vengan a decir que la lesbiandad feminista es acostarse con mujeres que exploto.
¿A que te refieres con la octosexualidad?
Me refiero a que sostengo prácticas con quien quiera y sin rendir cuentas a nadie, es un devenir pulpa con tentáculos, los ocho tentáculos son los que elija y varían en el tiempo y en el espacio. Pero la verdad es que más que eso, es una crítica frontal a aquellas personas que consideran que por coger con quien sea se hace un cambio. Yo creo que no hay revolución solo por coger con diferentes subjetividades, hay revolución al cuestionar las categorías de opresión y resistir a ellas. ¿De qué sirve relacionarse afectivamente o eróticamente con múltiples corporalidades si se reproduce el heteropatriarcado? ¿de qué? A mí no me dice nada, por eso devengo lesbiana y lesbiana y lesbiana.
Invitación a leerla: menstruadora.blogspot.com.ar
martes, 15 de abril de 2014

http://notas.org.ar/ey-vos-escucha-bien-tu-piropo-me-acosa/
El debate sobre el “piropo” y el acoso callejero se impuso con fuerza a partir de la campaña de Acción Respeto que tiene lugar ésta semana a nivel internacional. “Si te incomoda leerlo, imagínate escucharlo” fue el lema elegido por los promotores de ésta lucha.
Muchas provincias de Argentina se organizaron autónomamente para pegar en lugares estratégicos unos carteles muy simples pero efectivos a la hora de llamar la atención de los transeúntes y de los medios de comunicación, que tardaron muy poco en aparecer en la escena y comenzar a debatir un tema, que para las mujeres y varones que defienden la iniciativa, es un micromachismo y una microviolencia latente en las bases del patriarcado. Repasamos una a una las ideas que integran la propuesta de una cultura libre de acoso callejero y las repercusiones que éstas han tenido.
“Tenía diez años”, comienza relatando la mujer. “Me acuerdo patente. Iba caminando con mi mamá por una vereda muy angosta y sentía que me miraban desde bastante más adelante, me miraba como con rayos x, cuando pasé por su lado agache la cabeza de lo ultrajada que me estaba sintiendo, y él me dijo por lo bajo al oído: ‘Que lindos ojos que tenés’. Me enfurecí, paré de caminar y le grite algo que no recuerdo y, con lágrimas en los ojos, seguí puteándolo ya de lejos, muy nerviosa. Instantáneamente mi mamá me retó y me explicó que eso era un piropo que los chicos les dicen a las chicas para hacerlas saber lo lindas que son y hacerlas sentir bien. Me dijo que me tendría que poner contenta recibir halagos de la gente extraña”.
Muchos malos recuerdos podrían aparecerse en la mente de casi todas las mujeres. Según una encuesta mundial realizada por la ONG Stop Street Harassment, el 90% de las jóvenes de 19 años ya sufrieron acoso callejero y una de cada cuatro niñas de 12 años ya ha vivido un episodio de acoso en la vía pública.
La semana Internacional en contra del acoso callejero ha recibido muchas adeptas, pero también se han sumado muchos varones que apoyan con fuertes argumentos la campaña en contra del acoso verbal y la cultura en donde el avasallamiento en lugares públicos está hasta bien visto por gran parte de la sociedad, sociedad machista, sumisa y víctima.
¿Piropo o Acoso?
La primera gran discusión. Se denomina acoso a las palabras y acciones no deseadas de parte de desconocidos, en lugares públicos, que están motivados por el género, que invaden el espacio personal, atemorizan, son sorpresivos, irrespetuosos e insultantes para las mujeres. ¿El piropo? Una forma de galantería y caballerosidad. “Algo lindo que se le dice a la mujer”, opinan algunos en las redes sociales. Como explica Micaela di Leonardo, autora de La Economía Política del Acoso Callejero: “A través de miradas, palabras o gestos, el hombre afirma su derecho a entrometerse en la atención de la mujer, definiéndola como un objeto sexual y obligándola a interactuar con él”.
La idea de llamar a las cosas por su nombre tiene sentido porque el piropo es socialmente aceptado y bien visto, pero en la realidad de las mujeres ese “piropo” que no respeta, avasalla y violenta, no es un piropo, es acoso. El tema se ha instalado públicamente generando muchas repercusiones y también mucha resistencia.
De todas formas, esto es lo más importante. En primer lugar porque las opiniones, los comentarios, las burlas, los testimonios y todo lo que ha comenzado a debatirse éstos días, pone de relieve que efectivamente el piropo/acoso es una forma naturalizada de microviolencia, muy difícil de ver y de aceptar. Una forma de machismo invisible. Están los y las que no quieren saber nada, no quieren escuchar que hay miles de mujeres diciendo a viva voz: No quiero tu piropo, quiero tu respeto.
Pareciera ser que esa práctica (tan indispensable) en su vida, no va a desaparecer porque es buena e inocente, como señalan las personas que se rebelan contra ésta campaña por diferentes medios. Por lo general son las mismas personas que arremeten contra las impulsoras de la campaña llamándolas histéricas, locas, mujeres con mucho tiempo libre y, la palabra mágica, puta.
“Si fuera mujer no me molestaría que me digan piropos”
Una idea para pensar profundamente, pero a grandes rasgos, recibir ésta respuesta debe sentirse como un: “No me importa lo que me cuentes, ni tus malas experiencias, sigo creyendo en los preconceptos con los que se me ha educado y dejando de lado lo que pensás y sentís, yo sé que no es así porque me lo imagino”. Este fue el argumento machista más arraigado ya que mantiene en lo más profundo de sus ideales, que no importa lo que opine la mujer, las cosas en ésta sociedad se hacen a la medida del varón, una medida que si no conoce, se inventa.
“Las mujeres se visten para que las miren”
Éste es otro de los argumentos esgrimidos por parte del público para justificar el porqué del acoso callejero. Hay muchas cosas para resaltar de ésta frase que es muy usada como argumento. En primer lugar el cuerpo de la mujer se vuelve objeto, un objeto que se prepara para ser mirado y comentado.
Descontextualizando un poco la frase, sería equivalente a decir que si salís con la bici, es para que te la roben, o peor aún, un argumento del que las mujeres se vienen defendiendo hace mucho: Si te vestís así estás incitando a que te miren, te toquen, te violen. Este argumento, incluso, es sostenido por muchas mujeres.
En segundo lugar, ésta frase trae consigo la idea de que el varón tiene instintos naturales que se despiertan cuando la mujer deja al descubierto su cuerpo. Metafóricamente hablando es equivalente a la sangre que huele el tiburón y lo vuelve un depredador carnívoro. Eso es natural, al igual que el cuerpo de la mujer que lo exhibe despertando así el instinto masculino. Para muchos y muchas que sostienen ésta tesis, parece ser algo inevitable, es así. Por lo tanto se defienden del acoso diciendo que si no quieren ser acosadas en la calle mientras caminan, no se vistan así.
La calle es pública y lo público es de todos
Las mujeres y varones que defienden ésta lucha expresan que no deberían, las mujeres, pasarse la vida buscando estrategias para no ser acosadas, que en lugar de vestirse para ellas, deben ponerse buzos y prendas holgadas, que deben dejar de salir en determinado horarios, que deben cambiar sus recorridos, que deben salir acompañadas o usar auriculares para evitar sentirse acosadas. Reclaman el derecho que les es propio, de caminar libremente por la calle y de que ésta sea un lugar seguro para ellas también.
“No reniego de mi
naturaleza, no reniego de
mis elecciones, de todos
modos he sido una
afortunada. Muchas veces
en el dolor se encuentran
los placeres más profundos,
las verdades más complejas,
la felicidad mas certera. Tan
absurdo y fugaz es nuestro
paso por el mundo, que solo
me deja tranquila el saber
que he sido auténtica, que
he logrado ser lo mas
parecido a mi misma que he
podido.”
naturaleza, no reniego de
mis elecciones, de todos
modos he sido una
afortunada. Muchas veces
en el dolor se encuentran
los placeres más profundos,
las verdades más complejas,
la felicidad mas certera. Tan
absurdo y fugaz es nuestro
paso por el mundo, que solo
me deja tranquila el saber
que he sido auténtica, que
he logrado ser lo mas
parecido a mi misma que he
podido.”
Frida Khalo

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